Posibles invitaciones para la formación ética de los maestros

Francisco Esteban

Abstract


En el frontón que daba entrada a la Academia platónica había escrita una frase: “Que no entre aquí quien no sepa geometría”. Por lo visto, el gran discípulo de Sócrates tenía claro que para empezar a filosofar con ciertas garantías, antes había que conocer otras cosas, hoy diríamos disponer de conocimientos previos. Razonar, discurrir, meditar y cavilar no se puede llevar a cabo de cualquier manera, eso es, como Dios dé a entender a cada uno. No es esta una mera anécdota, sino el reflejo de un asunto que debería importar a nuestras actuales universidades. Sería interesante debatir sobre algo que cada vez más empieza a preocupar a no pocos profesores y también estudiantes, a saber: si todas las personas que acceden a la universidad están preparadas para ello. No me refiero a si han superado la selectividad o pruebas similares que demuestran que uno ha hecho suyo todo un elenco de conocimientos, o en el peor de los casos, que uno tiene una envidiable capacidad de memorización. Me refiero más bien a si uno quiere y desea emprender la aventura universitaria, si uno ansía vivir una suerte de transformación personal en el sentido más amplio y profundo del término. 

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DOI (PDF): http://dx.doi.org/10.14632/mjse.2018.14.99

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